Dificultad: Fácil
Preparación: 25 minutos
Cocción: 30 minutos
Calorías: 420 por ración
Ingredientes
- 1 paquete (200 g) de galletas María.
- 100 g de mantequilla.
- 400 g de queso blanco para untar.
- 120 g de azúcar.
- 3 sobres de cuajada en polvo.
- 1/4 l de leche.
- 4 cucharadas de mermelada de arándanos.
Preparación
1. Tritura las galletas.
Deja la mantequilla a temperatura ambiente hasta que se ablande. Precalienta el horno a 180º. Tritura las galletas en la picadora, o machácalas en el mortero ( yo las suelo poner todas en una bolsa de plástico que se pueda cerrar y las trituro con un rodillo, pero con cuidado que no se rompa la bolsa) así hasta que queden hechas polvo. Mézclalas con la mantequilla y 1 cucharada de agua, y remueve hasta obtener una pasta densa.
2. Forra el molde.
Cubre el fondo de un molde desmontable de tarta de unos 20 cm de diámetro con un disco de papel de horno. Forra el fondo y las paredes con la masa de galleta, presionando hasta que quede una capa uniforme.
3. Prepara la crema.
Deja el molde 10 minutos en el congelador para que la masa quede compacta. Pon en el vaso de la batidora el queso, el azúcar, la leche y la cuajada en polvo, y triturarlos hasta que tengamos una crema homogénea.
4. Hornea la tarta.
Viértela sobre la base de galleta y hornea la tarta durante 30 minutos, hasta que el relleno se haya cuajado. Retírala del horno, déjala enfiar y cúbrela con la mermelada ( la mermelada la suelo dejar a un punto líquido y la vierto sobre la tarta). Resérvala en el frigorífico unas horas para que quede más sólida, desmóldala con cuidado y sírvela.
Espero que os guste.
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